Me llamo Tamara, vivo en A Coruña y soy docente. Como profesora he vivido como algunxs de mis alumxs han sido víctimas de agresiones, acosos y amenazas por el simple hecho de pertenecer al colectivo LGTBI. 

Sin ir más lejos, la muerte de Samuel al grito de “maricón” me ha conmocionado mucho, no solo como coruñesa sino por la cercanía a Samu y a varias de sus amigas, un asesinato que ha sembrado el miedo en muchxs de nuestrxs adolescentes LGTBI. Recientemente, un alumno ha sido agredido a la salida del colegio por siete compañeros. Lo dejaron reventado, a punto de perder un ojo y a otro le pegaron una paliza entre varios compañeros y compañeras del centro, lo grabaron con sus móviles y lo subieron a las redes sociales sin ningún tipo de escrúpulo. 

Fueron todos y todas sancionados con partes de expulsión, pero esa medida no ha sido suficiente porque han repetido sus conductas de amenazas y acoso hasta la finalización del curso escolar. 

Ante estos hechos, me he visto obligada a aconsejar a mis chicxs que se quiten pulseras o cualquier identificativo con el colectivo, que no hablen de su condición sexual a personas que no sean cercanas a ellxs y de su confianza. No me gusta tener que decirle eso, me siento totalmente impotente, porque al final es privarles de su libertad sexual, pero ahora mismo siento que está por encima de todo esto su bienestar y su integridad física. “Prefiero” eso a que sean víctimas de otra paliza, de un asesinato como en el caso de Samuel o que opten por el suicidio al verse impotentes y sin respaldos como ha ocurrido en varias ocasiones. 

Nos enfrentamos a una problemática muy grave, ante la cual no se están tomando suficientes medidas por parte de las autoridades competentes.

En varios centros coruñeses ya se han impartido charlas por la Guardia Civil sobre acoso escolar y bullying. Estoy totalmente a favor de estas iniciativas, porque las considero muy necesarias con todo lo que está pasando en los centros educativos, pero hay que ir más allá. Se deberían organizar charlas de acoso, bullying y agresiones centradas en el colectivo LGTBI, ante el aumento de las agresiones que estamos viendo en los últimos meses. 

Además, sería interesante que el propio colectivo acudiese a los centros educativos para que ellxs mismxs explicasen la realidad. Incluso, que algunx adolescente víctima de una agresión comenté, de forma voluntaria, lo que le ha ocurrido, con el fin de que su testimonio en primera persona cale hondo en el alumnado. Pero algo que considero fundamental es que el alumnado conozca el origen del movimiento LGTBI, que se les hable de todo lo que han pasado desde 1960 hasta la actualidad para ir consiguiendo poquito a poco los derechos que como cualquier otrx ciudadanx deberían tener como recoge la Constitución Española. 

Del mismo modo, necesitamos contar con la libertad de poder explicarles a lxs alumnxs que hay diferentes orientaciones sexuales, que, porque la pareja más habitual sea la formada por un hombre y una mujer, que existen otras formas de querer, que son totalmente naturales y sobre todo respetables.

Es verdad que hay centros educativos que ya cuentan con numerosas iniciativas de este tipo. Uno de los centros de mi ayuntamiento dispone de un área LGTBI y una zona feminista durante todo el año. El problema es que todas estas iniciativas deberían estar globalizadas.

Las instituciones deben ponerse las pilas, entre todxs tenemos que luchar para que el colectivo LGTBI sienta que somos muchas las personas que lxs apoyamos, que respetamos sus orientaciones sexuales y que nos tienen siempre de su lado, porque el AMOR siempre quedará por encima del ODIO.

Pero esto no es todo. Dejando atrás la educación, veo necesario un endurecimiento de la Ley del Menor. Hay que endurecer las penas, no se puede consentir que un/a chaval de 16-17 años viole, agreda o asesine a otra persona y su castigo sea ir a un centro de menores, cuando son conscientes de que lo que están haciendo no es lo correcto.

Si un menor puede decidir tener relaciones sexuales a partir de los 16 años de forma libre, porque se le considera lo suficientemente maduro y responsable, cuando comete un delito de odio, acoso, asesinato, violación … debería aplicarse el mismo criterio, no puede ser tratado como adulto solamente cuando es en su propio beneficio.

No solo son los menores los que agreden a miembrxs del colectivo LGTBI, es necesario que se endurezcan las penas para toda aquella persona mayor de edad que pretende atentar contra la libertad de otrxs ciudadanxs por el simple hecho de que no respetan su orientación sexual. 

Como sociedad, debemos poner en funcionamiento todos los mecanismos que estén en nuestras manos para erradicar en la medida de lo posible, las agresiones al colectivo LGTBI, y para conseguirlo, es necesario que cesen los discursos de odio hacia personas que no le hacen ningún daño a la sociedad, simplemente sienten o aman de una forma diferente a la de la mayoría de la población, pero no por esto, es una forma errónea de amar, el amor tiene que vencer al odio siempre. 

Por todo lo anteriormente expuesto, como ciudadana y docente, me dirijo a las y los miembros del Congreso de los Diputados para transmitirles mi reivindicación y pedirles medidas urgentes al respecto.

Este es el enlace https://www.osoigo.com/es/tamara-he-tenido-que-aconsejar-a-mis-alumnxs-que-no-lleven-ningun-identificativo-con-el-colectivo-lgtbi-pese-a-que-me-duele-privarles-de-esa-libertad-por-que-no-fomentan-las-charlas-sobre-acoso-centradas-en-este-colectivo-y-endurecen-las-penas-a-los-agresores.html?utm_source=whatsapp&utm_medium=whatsapp&utm_campaign=Tamara&utm_id=Tamara

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